Cuando el paracaídas se abre, ocurre lo impensado: una de las zapatillas de la chica se desprende de su pie e impacta en el rostro del instructor.
Parecía un salto tándem más, nada especial para un instructor y su pupila.
De hecho, en el video que te compartimos todo iba según lo esperado, se les ve felices, disfrutando la experiencia de sentirse libre, como quizás en pocas otros deportes extremos se puede experimentar.
Pero cuando el paracaídas se abre, ocurre lo impensado: una de las zapatillas de la chica se desprende de su pie e impacta en el rostro del instructor.
Un golpe seco y repentino, que en fracción de segundos envía de vuelta la zapatilla a la chica quién ágilmente la atrapa antes de perderla en la inmensidad del cielo.
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