En lo que va del año se han registrado 42 casos de meningitis, superando el promedio de los últimos cinco años.

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Según el Instituto de Salud Pública (ISP), este 2014 se han registrado 42 casos de meningitis, cifra que supera el promedio de los últimos cinco años, que corresponde a 33 casos. Del total de contagios, el 81% corresponde a la cepa W135 la que es más agresiva y letal. No obstante, es sensible a antibióticos si el diagnóstico se hace en forma oportuna.
Es fundamental estar informado y prestar atención a las recomendaciones. El Dr. Istvan Ferrier, médico general de Megasalud, explica de qué se trata esta enfermedad, sus síntomas y riesgos.
Patología sin predisposición por edad
El Dr. Ferrier precisa que la enfermedad meningocócica es una patología producida por una bacteria llamada Neisseria meningitidis, comúnmente conocida como meningococo. Comprende patologías como la meningitis bacteriana (inflamación de membranas que cubren el cerebro) y la meningococcemia (la bacteria invade el torrente sanguíneo y se disemina por el organismo).
Existen variedades de meningococo llamadas serotipos, tales como la A, C, Y y W135, siendo esta última una de las que se ha presentado con mayor frecuencia y agresividad en sus manifestaciones clínicas, con importante morbilidad y mortalidad. “En un comienzo, la enfermedad meningocócica se catalogó como una patología que afectaba predominantemente a niños; actualmente no es así, ya que los casos, especialmente por W135, no tienen predisposición por edad, afectando a población de todos los grupos etarios”, aclara el especialista.
Mayores riesgos en invierno y medidas preventivas
En invierno crecen los riesgos de la enfermedad, pues el modo en que se contagia el meningococo es a través de gotitas que quedan suspendidas en el aire o en los objetos cercanos al toser y estornudar. Por ello, “En invierno se incrementan los casos, dado que aumentan los lugares en que la gente se encuentra aglomerada (habitaciones, locomoción colectiva) y por temas de clima, hay menor ventilación de los espacios”, entre otros motivos, sostiene el especialista.
Por lo mismo, dice que es primordial mantener medidas generales de prevención, tales como:
- Higiene frecuente de manos
- Al toser o estornudar, cubrir la boca con el antebrazo o un pañuelo
- Evitar lugares con aglomeraciones
Adicionalmente, “una de las medidas más efectivas y sencillas de prevención de la enfermedad meningocócica es la vacunación contra el meningococo. Actualmente, se encuentra disponible una vacuna tetravalente que protege frente a los serotipos más frecuentes (A, C, Y y W135)”, enfatiza el médico.
Es importante informarse y consultar por las recomendaciones e indicaciones de esta vacuna para los distintos grupos etarios, disponibles en los distintos centros de salud del país.
Tratamiento oportuno
Aunque clínicamente no es posible diferenciar la cepa de meningococo que afecta a la persona, es importante estar atento a los indicios, pues sólo así se realizará diagnóstico y tratamiento oportunos. “Los primeros síntomas son inespecíficos, similares a un estado gripal, con dolor de cabeza, fiebre, náuseas, vómitos y dolor de garganta. Luego se suman síntomas más determinantes, como intolerancia anormal a la luz, dolor de cuello y rigidez de nuca”, especifica el Dr. Ferrier.
Frente a un cuadro de dichas características es necesario consultar a un médico para realizar la evaluación clínica correspondiente para confirmar o descartar el diagnóstico. “De no consultar, pueden aparecer síntomas tardíos y complejos, como convulsiones, confusión o compromiso de conciencia”, advierte el médico, agregando que “si además hay exantema hemorrágico (manchas en la piel color violáceo) es un signo de urgencia, ya que puede significar una sepsis por meningococo -que se denomina meningococcemia- una de las manifestaciones más graves de la enfermedad”.
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