miércoles, 27 de agosto de 2014

Los nuevos papás: Saben cada paso que da su hijo y más

Si vives pendiente de cada paso que da tu hijo, si coordinas sus tiempos, además de programar sus vivencias y aprendizajes para evitar errores, puede que seas parte de este fenómeno llamado "Padres helicópteros" donde muchas veces se confunde el amor con exceso de control.

Foto: Getty Images
 

Si eres de la generación que creció con la presencia de sus papás en el colegio casi sólo para las reuniones de apoderados, puede que te sorprenda saber que hoy en día la participación de la familia en los centros educativos es mucho más estrecha, llegando incluso a los institutos y Universidades.

 La tecnología ha ayudado mucho también, ya que desde los niveles preescolares los padres se contactan a través de grupos de Whatsapp, logrando de este modo un conocimiento total sobre los pasos y avances de sus hijos. El problema se suscita cuando se excede los límites, especialmente cuando los adolescentes comienzan a buscar su independencia.

 Carolina tiene 14 años y se queja de este fenómeno: "Mi mamá sabe todo, si tengo prueba, si hay tarea, qué nota me saqué, si fuimos o no a estudiar a la casa de algún compañero. La verdad es que quisiera que no se metieran tanto, es agotador. No se trata de engañarlos sino que nos den libertad para hacer nuestras cosas", declara.

Te impactará saber que estos padres han llegado al límite de acompañar a sus hijos a su primera entrevista de trabajo, incluso llenan por ellos formularios, dificultando así la capacidad de aprender y llegar a ser autosuficiente. La actitud de los hijos a veces es complaciente y en otros casos de rebeldía total.

Ser padres no es una tarea fácil, pero siempre hay que tratar de no perder el centro, según nos explica el Psicoterapeuta postracionalista  de vivencias.cl, Sergio Valencia: "Hay dos posibilidades, una de ellas es vivir la experiencia desde querer ser buenos padres, y esto conlleva a que todo lo que hacemos en adelante es vivido como una autoevaluación permanente. O vivir la experiencia como el cuidado y la proyección del hijo de todo lo que no tuvimos o todo lo que quisimos ser".

 Nos argumenta que, en ambos casos, nos llevan a una paradoja entre la calidad y cantidad de afectos y cuidados, y el limite está determinado para cada etapa en paralelo a la escolaridad: "En pre escolar la protección debe estar centrada presencia constante en el cuidado y protección para proveer al hijo de un apego seguro,  para que genere sus propios recursos, hasta que el niño diga en términos de calidad -no mamá, no me ayudes puedo solo-, explica.

Posteriormente, en el periodo de educación básica, su llamado es a comenzar un proceso de retirada cuyo lema debe estar centrado en escuchar a los hijos: "Para un niño en desarrollo sus necesidades son las que exponen, y muchas veces vemos como generan un doble estándar de presentarse indefensos y débiles ante los padres,  y en su grupo de pares son osados y extrovertidos. Entonces los papás no disminuyen la cantidad y se convierten en este tipo de padres helicópteros", advierte.

En la etapa de 5º a 8º básico, la protección debería estar en un punto medio, donde el lema es determinar los límites de la autonomía y a la vez sus responsabilidades: "El lema es -puedes solo y estaré a tu disposición cuando necesites de mi ayuda-.  Pero aquí los padres, en especial los que quieren ser buenos, se anticipan y llegan con la ayuda antes que les sea solicitada y es un fatal error por la invasión en los espacios de los hijos".

Finalmente, en la enseñanza media la protección debería estar centrada en la calidad de esta protección y su cantidad debe sólo responder a las circunstancias especiales del proceso de adolescencia e inicio de la juventud: "Lo más grave es que la sobreprotección es uno de los posibles generadores psicosociales de las crisis de pánico y de las fobias. En lo sencillo, es que en la juventud se distancian mucho de los padres y ahí suelen cometer todo tipo de errores", concluye.

Como verás es una compleja tarea, pero la idea es dejar a los hijos vivir en plenitud, que experimenten por sí mismo, que desarrollen su autonomía a temprana edad, ya que ese será sin duda el mejor legado que se les puede dar, además del amor y comprensión que debe estar en cada momento de su vida. 

Terra

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