Holanda, Bélgica y Catar, entre otras monarquías, han logrado mantenerse en el tiempo sucediendo el poder. Otras, como Inglaterra, no visualizan en el corto plazo cambios.
La repentina abdicación de Juan Carlos de la corona española, abre el debate sobre la forma en que las monarquías que aún quedan en Europa afrontan los nuevos tiempos.
A pesar de lo importante de este hecho, España no es el único país del viejo continente, entre otros, que sufrieron este trance. Por ejemplo, Alberto de Bélgica -tras 20 años al mando de la corona- decidió ceder su lugar a su hijo llamado Felipe, esgrimiendo problemas de salud.
Otro caso es Holanda, donde una serie de rápidas sucesiones donde Guillermo quedó al mando de la corona local.
Luxemburgo vivió en 2009 este proceso. A los 79 años, el Gran Duque Juan cedió su lugar a su hijo Enrique, según recuerda elpais.com.
Por otra parte, el emir de Catar le entregó el poder a su hijo de 33 años, mientras que en El Vaticano -guardando todas las proporciones de protocolo-, un sumo pontífice cedió su lugar a otro.
Foto: Reuters.
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